El Gran Hotel Budapest (3)

El mágico mundo de Anderson

el-gran-hotel-budapest-1Mucho tiene de peculiar el último trabajo de Wes Anderson, pues no suele ocurrir que el espectador se vea envuelto en un mundo de fantasía de carácter tan privado y nostálgico como el del Gran Hotel Budapest.

Lo primero en lo que pensé al ver la última película de Wes Anderson fue en Charles Foster Kane y en ese mundo tan herméticamente privado que se hizo erigir y que Orson Welles perpetuaría en su film Ciudadano Kane (1941). Xanadu y el Gran Hotel Budapest tienen vínculos comunes. Ambos representan de alguna forma un mundo recreado que hace tiempo dejó de existir y en donde predomina la nostalgia.

En definitiva, una especie de burbuja privada y alejada de cualquier influencia exterior. En el caso de Wes Anderson, además, esta burbuja se mantiene en casi todo momento alejada de la amenaza de dos guerras que se llevaron a millones de vidas humanas. Es por eso, que a mí me resulta un poco extraño ver una película de carácter tan cómico (y en donde las idas y venidas de los personajes forman casi un sketch permanente) enmarcada en un contexto tan duro como la Europa de entreguerras.

La estética de colores vivos de Anderson, así como su estilo azucarado y amermelado, no parece combinar con las heridas tan grandes que ocasionaron la dos guerras mundiales en Europa. A pesar de esto, los estallidos de colores llevarán su propia vida y dinámica dentro de la burbuja que forma el hotel. En este legendario hotel los personajes conservan siempre un caracter de caricatura y pantomima.

Descubrir qué actor se esconde bajo qué peculiar atuendo o espeso maquillaje puede ser un aliciente para muchos espectadores, también la sorpresa de su aparición en el momento más inverosímil de la trama. Ralph Fiennes, Tony Revolori y F. Murray Abraham llevan el mayor peso de la película. En ella veremos las aventuras por las que se adentrarán Gustave (Fiennes), conserje y ordenanza del legendario Hotel, y Zero (Revolori), un mozo que acaba de emplearse allí. Entre ellos se creará una gran complicidad que les llevará a situaciones de lo más insospechadas.

El resto del  elenco lo forman: Mathieu Amalric, Adrien Brody, Willem Dafoe, Jeff Goldblum, Harvey Keitel, Jude Law, Bill Murray, Edward Norton, Saoirse Ronan, Jason Schwartzman, Léa Seydoux , Tilda Swinton, Tom Wilkinson y Owen Wilson.

En algún momento entre esta explosión de colores, sobredosis de personajes y situaciones inusitadas, la película puede cansar. En mi caso lo hizo, aunque en el fondo creo que lo que más eché a faltar es aquella emoción o sensación que todos tenemos al ver un film que verdaderamente te habla o te acerca de alguna manera a un universo nuevo. En este sentido, al Gran Hotel Budapest le falta esa especie de turbación que provoca  Xanadu en Ciudadano Kane.

Wes Anderson comentó durante la presentación de Gran Hotel Budapest en la pasada Berlinale la fuerte conexión que sentía con Stefan Zweig y cómo las novelas y memorias de este autor le habían influido a la hora de recrear la atmósfera de su película. “Mi intención se basó en querer realizar una versión propia de una historia de Zweig“, explicaría Anderson.

Personalmente me llamó mucho la atención que Anderson escribiera en los materiales de prensa que la lectura del libro de Hanna Arendt Eichmann en Jerusalem. Un informe sobre la banalidad del mal le había influido también. “Tiene que ver poco directamente con la película pero contiene un análisis fascinante de como cada país en Europa respondió a los nazis y como  se perdió el control por todas partes”, escribió Anderson en los materiales de prensa del Festival de Berlín.

Me parece fascinante la capacidad que las personas tenemos para establecer asociaciones tan interesantes como insólitas. La de Xanadu con la del Hotel Budapest y este con la “pérdida de control” durante la ocupación y exterminio nazi. ¿Cómo se dejó inspirar Anderson por las duras y sinceras líneas que Arendt escribió sobre el comportamiento que los propios Judenräter (Consejos judíos) tuvieron durante la ocupación alemana y los asesinatos en masa? y ¿cómo relacionar esto con unos personajes de rasgos caricaturescos?

El mundo del arte permite este tipo de inspiraciones, asociaciones y elaboraciones. No hay restricciones, tampoco en el mágico mundo de Anderson.

Escribe  Laura Bondía

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~ por elmiradornews en 24 enero, 2016.

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