Berlinale, 65 Festival Internacional de Berlín (4): Bajo el volcán

Hablando con Sarah Green, productora Terrence Malick

knight-of-cups-11Terrence Malick lo ha vuelto a conseguir, ha vuelto a dejar maravillados a unos y hastiados a otros con su película Knight of cups.

Malick vuelve recurrir a la misma manera narrativa de sus dos películas anteriores, To the wonder y The tree of life. También mantiene la misma manera de trabajar con los actores y de su uso de lo que yo denomino cámara-Malick, una cámara a la búsqueda de atrapar el momento y el fenómeno. Una cámara que se balancea, rozando a los personajes en su búsqueda y en su mirada interpelativa a un mundo que prácticamente ya habían olvidado.

Independientemente de quienes sean los personajes y de qué tipo de constelación les rodee, Malick les dirige siempre “vagabundeando” por los lugares más diferentes y a la búsqueda de un “algo” que para ellos mismos todavía permanece indeterminado.

En Knight of cups, Christian Bale será aquel “caballero que olvidó que lo era”, como se nos dice en un momento de la película; también aquel que intente recordar “al hombre que quería haber sido”. Muy cercano esto a lo que Heidegger denominaría “el olvido del ser”. En definitiva, algo hace estremecer profundamente al personaje de Bale que le hará despertar al mundo.

El trabajo de Malick permanece aislado en la industria cinematográfica. En la rueda de prensa de Knight of cups en la que estuvieron presentes los productores y los actores Christian Bale y Natalie Portman, preguntamos a Sarah Green, productora con quien Malick trabaja desde hace varios años, precisamente por su especial método de trabajo y también por la valentía y el riesgo de producir filmes como este.

Green nos contestó:

Trabajo desde hace aproximadamente quince años con Malick y lo fantástico del trabajo conjunto con él es que todo se vuelve fácil. Toda la planificación y organización que normalmente se realiza no sirve de nada con él, más bien es algo similar a como si rodáramos una película de estudiantes, todos corren detrás de todos y nosotros trabajamos el momento y lo capturamos, para ello se necesita estar suelto y ser abierto, se tiene que ser libre y tener confianza.

Una de las cosas que aprendemos a lo largo de los años es a mantener un buen equipo alrededor nuestro. Ni siquiera se puede decir o es importante señalar qué operador realizó esta o aquella escena, pues todos permanecen en una misma longitud de onda. Forma parte de una gran visión que al mismo tiempo es muy libre”.

Christian Bale añade a la respuesta de Green:

Sí, trabajamos con mucha confianza y a veces bajo la premisa: ¡venga, rueda esta escena, baja del coche, dirígete a alguien o ve mar adentro! Así de libre y así de suelto, pero esto solo funciona cuando todos confían los unos en los otros cien por cien. También tiene que tratarse de un director muy experimentado que trabaja con gente que en parte lo hace por primera vez”.

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La película guatemalteca Ixcanul es junto a la chilena El Club una de las contribuciones más desgarradoras que hemos podido ver. La industria cinematográfica guatemalteca es muy joven. Apenas tiene siete años, comentaba el propio realizador Jayro Bustamante en la rueda de prensa.

Ixcanul narra la historia de María, una joven maya que vive y trabaja con sus padres en una plantación de café a los pies de un volcán. El destino de María ya ha sido planeado, pues ya han llegado a un arreglo para casarla con Don Ignacio, el capataz de la plantación. El drama familiar emerge cuando María se entrega a un joven jornalero con la ilusión de salir del pueblo, quedándose embarazada.

La dicotomía entre ciudad y civilización, y entre campo y naturaleza juega un rol importante, también la imposibilidad literal de comunicación que surge entre ellos. En una escena significativa de la película, la madre de María será incapaz de comunicarse con la gente de la ciudad pues nadie habla ya el antiguo idioma maya.

La madre de María es el personaje más atractivo y cercano de la historia. A través de sus ojos vemos el amor que le inunda y también la impotencia de no poder proteger más a su única hija. Se trata de una madre dura pero al mismo tiempo tierna y cercana, interpretada con gran sensibilidad por María Telón.

En la rueda de prensa María Telón estaba prácticamente sin habla y poco más que pudo que agradecer a todos los presentes los aplausos que le brindamos. Espero sinceramente que esta película se lleve algún premio pues significaría un gran impulso a toda la labor social en favor de la sociedad indígena y también a la industria cinematográfica guatemalteca, pero hay que decir que lo merecería por sí misma.

La película alemana Victoria ha causado también muy buena impresión en la prensa internacional y grandes elogios en la nacional. Incluso el diario alemán Die Zeit la describe como “absolutamente gigante”.

Victoria está dirigida por el realizador Sebastian Schipper y trata la historia de cuatro jóvenes berlineses y una española que a la salida de un club deciden atracar un banco. Sin duda se trata de un experimento muy atrevido, ya que Sebastian Schipper rodó esta película en una única toma.

Es muy probable que recaiga en esta película el premio Alfred Bauer, destinado a los que se aventuran en nuevos terrenos visuales y narrativos. Algo más de dos horas dura la toma única de Schipper realizada en base a doce páginas de guión e improvisando gradualmente los diálogos.

Escribe Laura Bondía

victoria

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~ por elmiradornews en 24 enero, 2016.

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