’71, de Yann Demange. Fatiga de combate

71-1La edición 2014 del festival de Berlín está sorprendiendo por la calidad de algunos los trabajos presentados. Es el caso de la película ‘71 del director Yann Demange.‘71 se desarrolla en medio del conflicto irlandés, en la ciudad de Belfast. Narra la historia de una unidad de soldados británicos que acude a la capital para sofocar las violentas revueltas callejeras. El joven soldado Gary Hook (Jack O’Connell) forma parte de esta unidad y tendrá que intervenir en algo para lo cual nunca fue preparado: una contienda bélica entre vecinos de un propio país.En uno de estos momentos de violencia e incertidumbre Hook pierde el contacto con su unidad y se ve envuelto en un cruel juego de supervivencia y horror. La cámara acompaña a Hook en un trepidante asedio y le sigue los pasos en sus intentos de escape, revelando una gran intensidad y conmoción. Algo que se resume muy bien en la afirmación que uno de los personajes formulará a Hook en un momento central de la película: “para ellos sólo eres un trozo de carne”.En ‘71 la carne y la sangre tendrán protagonismo en toda su plasticidad y exceso. Algo que inevitablemente hace recordar a aquella brutalidad primigenia que los soldados de 1914 debieron de sentir por los efectos de la primera artillería moderna.

En realidad, a nivel de imagen y sobre todo de sonido esta película recoge de manera similar ese sinsentido brutal y originario de la primera guerra moderna. Sobre la banda sonora explica el propio Demange en los apuntes de prensa: “Yo no quería una banda sonora clásica que subrayara los altibajos emocionales. Quería algo escaso y menos denso (…), es decir, algo como un paisaje sonoro”.

Efectivamente, este paisaje sonoro ejerce una tensión permanente durante todo el desarrollo de la película, coincidiendo con la estrechez y lo inhóspito de las calles de Belfast que Demange retrata. En ellas será casi imposible el camuflaje. Demange no sólo nos muestra un conflicto que no tiene ningún ganador, sino que también nos irá desnudando la naturaleza humana. En el fondo, el ritmo del montaje es el ritmo del shock, en concreto del llamado Shellschok (en español el término, que se tradujo como “fatiga de combate”, es demasiado neutral). Este tipo de shock es lo que define en última instancia al personaje de Jack.

En ‘71 no hay una distinción entre personajes positivos o negativos, héroes o antagonistas. Al contrario, todos parecen estar inmersos en una espiral de violencia de la que participan y en la que  encuentran su papel. Cuestiones como la de saber de quién puedes fiarte y de quién tienes que esconderse serán de carácter vital para el protagonista y también para el avance de la historia.

El propio Demange comentó durante la rueda de prensa del estreno de ‘71 en la Berlinale que durante varios años fue buscando un proyecto que le atrapara y le fascinara. Precisamente esto fue lo que le sucedió cuando leyó por primera vez el guión de Gregory Burke. “Me sentí inmediatamente fascinado y aunque se trate de una problemática dentro de un contexto tan específico como el del norte de Irlanda, encontré en ello un problema universal”, aseguraba el director.

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Demange rodó en formato de 16 mm las secuencias que tenían lugar durante el día, cambiando a formato digital en las escenas nocturnas. Todo esto imprime una textura peculiar a la película, ya que la mayoría de las escenas tienen lugar de noche.  “Rodamos en formato anamórfico para dar mayor sentimiento de épica al paisaje”, continua escribiendo en las notas de prensa.

Todos estos aspectos se aúnan para dar una tensión de desasosiego y malestar creciente que funciona de manera extraordinaria durante toda la película. De hecho, una de las escenas más impactantes tiene lugar por la noche durante el estallido de una bomba. “Me imaginé que la escena después del estallido debía parecer como el purgatorio. Es decir, un lugar transitorio y perturbador entre la vida y la muerte”.

Las referencias a la masacre que tuvo lugar durante la primera guerra mundial aparecen de manera escondida pero a modo de un recuerdo transmitido por generación. Es el caso del personaje del niño (Corey McKinley), a quien Hook se encuentra en uno de sus intentos por cruzar al otro lado de la ciudad. Este niño desciende de un veterano de guerra que participó en la batalla del Somme, una de las más sangrientas y con más pérdidas humanas de toda la historia de la humanidad. En la batalla del Somme se fue consciente por primera vez del devastamiento del que era capaz la artillería moderna, algo jamás visto hasta entonces.

La estrategia militar de la primera guerra mundial convertiría a esos pobres diablos en mero material humano, en meros “trozos de carne”.  Por ello, no es casualidad que Gregory Burke, guionista de ’71, utilizara esta cita extrapolándola y adaptándola a un concepto más universal. En este tipo de detalles de guión se puede observar el tiempo y dedicación que Burke empleó en su elaboración. Se necesitaron cinco borradores para llegar al guión final y todo ello en un periodo de sólo cinco meses.

‘71 debería ganar algún premio en la Berlinale de 2014, pero aunque no lo consiguiera las distribuidoras españolas no deberían perder la oportunidad de adquirirla y exhibirla.

Escribe Laura Bondía

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~ por elmiradornews en 24 enero, 2016.

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