Entrevista a Johannes Zeiler, protagonista de Fausto

“El sonido y la postproducción son el 50% de la película de Sokurov” 

fausto-11Johannes Zeiler ha conseguido con su interpretación de Fausto en la adaptación dirigida por Alexander Sokurov aportar una visión atípica del personaje literario. Con su Fausto nos acercamos más a la figura de un hombre  en constante búsqueda por el alma humana y todos los secretos que esta envuelve. Un personaje que se nos muestra con todos sus miedos y desasosiegos.

Este actor austriaco de un bagaje inmejorable combina su trabajo en el teatro con el cine y la televisión. Con su papel en Fausto irrumpe en la gran pantalla, llegando por primera vez a un público más amplio. A pesar del éxito y de los nuevos proyectos cinematográficos, el teatro sigue siendo una de sus principales pasiones.

Johannes Zeiler se formó en el mítico seminario Max Reinhardt en Viena, cantera no sólo de actores, sino de futuros realizadores. Otros célebres alumnos de este seminario fueron, por ejemplo, Friedrich W. Murnau o Hedy Lamarr.

La película de Sokurov no ha sido su primera aproximación a la obra de Goethe, ya en el 2000 Johannes Zeiler formó parte del equipo actoral en la admirable escenificación teatral de Fausto dirigida por Peter Stein. A partir de mayo se le puede ver en la obra El avaro de Moliere en el Teatro Principal de Viena.

Nos encontramos con Johannes Zeiler en Venecia justo el día después de la premiere mundial de Fausto.

—Su papel de Fausto en la película de Sokurov está lleno de matices y es complejo en su interpretación. No corresponde exactamente al mito literario. De hecho, más bien parece desconcertar las expectativas literarias. ¿Cómo se introdujo en el papel y cómo lo elaboró?

—En primer lugar me tuve que preparar personalmente para afrontar el papel. No tuve mucho tiempo, pues me enteré relativamente tarde que había conseguido el papel. Entonces realicé tomas de prueba en donde por primera vez pude probar y trabajar con el traje, con el nuevo cabello y también con el bastón. Aquí ya me di cuenta que todo funcionaba bien, también que el director podía trabajar bien conmigo y yo con él.

Entonces me preparé con respecto a los diferentes aspectos del personaje. Intenté descubrir y encontrar aquellos aspectos que tenían que ver conmigo, también dónde había paralelismos o diferencias, para lo cual nos encontramos dos semanas en la República Checa, más concretamente en Praga. Allí hablamos sobre el libro, a través de su historia. Sokurov nos contó todo. Es decir, a mí y a mi colega  Anton Adasinskiy, que interpreta al moneylender (1) en la película y entonces se empezó con el rodaje.

—¿Cómo fue el rodaje y la comunicación con Sokurov y el resto del equipo? ¿Se pudieron entender bien?

—Fueron unos días estupendos porque recibí mucho apoyo, pero también porque tenía mi propio mundo. Debido a que yo no sé hablar ruso, no entendía el idioma en el plató con excepción de las órdenes e indicaciones de Sokurov. También Anton y yo podíamos comunicarnos sólo en parte porque únicamente nos pudimos entender por medio del inglés, así que cada uno estaba concentrado en su propio trabajo pero a pesar de ello había un fuerte lenguaje corporal entre nosotros. Esto también lo volví a ver en el estreno de la película.

A pesar de las dificultades de idioma, no hubo ninguna comunicación redundante o innecesaria. Esto fue algo importante y estoy contento de ello. Aunque tuve una fantástica traductora, Marina Koreneva (2), que también tradujo el libro. Ella ha trabajado frecuentemente con Alexander Sokurov y tiene un muy buen olfato para aquello que Alexander me quiere decir y de igual manera para transmitírmelo en alemán. Ella estuvo casi permanentemente a mi lado y poco a poco fui desarrollando mi sentido. Primero para las indicaciones y órdenes en ruso, algo que entendí con relativa rapidez, y también para la manera en cómo Alexander me decía algo y en lo que quería de mí. En el estudio de doblaje me di cuenta también de esto: escuchaba cómo él decía algo en ruso y, aunque no entendía las palabras, entendía su sentido.

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—Usted es un experimentado actor de teatro. En la película tuvo que interpretar y poner en escena muchos monólogos interiores. ¿Como le pareció la diferencia entre trabajar en teatro  y trabajar en cine?

—Hubo, de hecho, una segunda fase del trabajo que fue muy decisiva, fue el trabajo con el sonido. En ella se añadieron muchas partes de texto que no estaban antes en el guión y que se añadieron durante el rodaje. Nosotros volvimos a hacer muchas cosas otra vez y todo en un intervalo muy pequeño de tiempo. Yo por ejemplo tuve diez días en los cuales estuve trabajando únicamente en el doblaje. Fueron ocho horas al día, se trató de un tiempo muy intensivo. Alexander Sokurov ya nos había dicho a finales del rodaje, en noviembre de 2009, que no habíamos terminado todavía y que el trabajo empezaba realmente a partir de ahora. Es decir, la postproducción y un cincuenta por ciento de la película surgen del sonido.

En el año 2000, Peter Stein realizó una puesta en escena del Fausto de Goethe realmente impresionante y realizada por actores maravillosos. Bruno Ganz interpretaba a Fausto y su actuación fue inolvidable. Mi pregunta es si usted adoptó algo de la interpretación de Bruno Ganz, quiero decir ¿se dejó usted inspirar en algo por ésta?

—Yo formaba parte de la producción de Peter von Stein…

¿Sí? Impresionante… me encanta la obra…

—…Aunque sólo se me podía ver en pequeños papeles. Hace diez años fui miembro de la compañía de teatro de Stein. Pero no, no adopté absolutamente nada de la interpretación de Bruno Ganz. Nuestra película tiene un acercamiento completamente diferente a la obra. De todas formas, puede ser que de manera inconsciente pudiera haber adoptado algo de su manera de actuar. Conscientemente, de ninguna manera.

Por aquel entonces yo no me había enfrentado directamente con el papel de Fausto, a fin de cuentas no lo interpreté y estaba más ocupado sobre todo con el Fausto II. En esta producción se trataba en realidad mucho más de la comprensión de aquello que Goethe quería transmitir y decir en su obra. El acceso estaba por tanto muy marcado por la obra de Goethe. Se trató de realizar una escenificación fiel a Goethe. Esto no es para nada el caso de nuestra película.

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En la película, de hecho, no hay una metamorfosis física o por lo menos tan palpable del Fausto viejo al Fausto joven como es habitual en las diferentes fuentes literarias y teatrales…

—En realidad, hay una metamorfosis, pero ésta tiene lugar de manera lenta. Sí, él se va volviendo más joven. Hay un pequeño momento durante el pacto cuando me pinchan en el dedo al que le sigue un arrebato en el que Fausto de repente se vuelve loco. En ese momento y repentinamente se vuelve… Fausto tiene mucho de animal, de libidinoso y diabólico en sí. Esto es un cambio repentino.

Otro aspecto que me parece interesante de la película es que los monólogos más importantes del Fausto literario tienen lugar en la calle o en lugares abiertos…

—¿Se refiere a los fragmentos del texto que usted ha reconocido en la película y que provienen de la obra de Goethe?

Si, en efecto…

—Son fragmentos que fueron montados posteriormente. Disfruté mucho el poder hacerlos en la tranquilidad que te da el estudio. Aunque es importante decir que, por ejemplo, en ese paseo largo desde el cementerio hasta la carroza, atravesando el bosque… siempre había algo permanentemente trabajando, algo en movimiento, que hacía que a su vez el texto fluyera constantemente y no algo como: permanecer parado, hablar y andar y luego pararse nuevamente… Es importante darse cuenta de esto para dejar que la película funcione y continúe… para mantener este carrusel en movimiento. De esto me dí cuenta cuando volví a ver la película en la premiere. Me llamó mucho la atención.

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La prensa ha tenido opiniones muy divididas de la película. ¿Puede ser que tenga que ver con ello la complejidad de la obra y también el hecho de que en muchas de las traducciones que se han realizado de la fuente literaria ésta se recoge sólo parcialmente, no llegando a mostrar toda la riqueza que envuelve la obra?

—Puede ser, pero puede ser también que algunos espectadores se decidan por no tomar parte en la película, por no introducirse en ella y esto se debe aceptar también… pues tiene que ver verdaderamente con una decisión. En las películas de Alexander Sokurov, el espectador se tiene que decidir por querer verlas. A fin de cuentas tienes que cargar con las consecuencias, pues estas películas te envolverán y tirarán de ti, por eso algunos se deciden por no verlas y naturalmente es su derecho.

¿Tuvo alguna escena especial donde pensara “ahora estoy dentro del papel”?

Bueno, quizás suene del todo arrogante, pero esto fue un objetivo que tuve en cada plano y en cada secuencia. No funcionó siempre, sin embargo este fue nuestro objetivo en cada plano. A veces se conseguía alcanzar esto; a veces en un cien por cien, y a veces yo tenía un sentimiento para ello, otras veces no. Sin embargo, pienso que Fausto estuvo para mí muy presente durante todo el rodaje.

Escribe: Laura Bondía (publicada en encadenados.org, la revista de cine)


 (1) Moneylender (el prestamista), el papel que en las fuentes literarias corresponde a la figura diabólica de Mefistófeles.

(2) Koreneva es también coautora del guión de la película.

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~ por elmiradornews en 30 mayo, 2012.

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