Cromosoma 3 (The Brood, 1979) La manifestación de la ira

Cromosoma 3(1979) para los grandes aficionados al cine de Cronenberg es la película que supone el paso decisivo a la profesionalidad, me refiero aquí a su entrada en un sistema de estudios y de producción de ámbito internacional y más profesional.

Cronenberg obtuvo un nada despreciable presupuesto de 1,5 millones de dólares, el más grande con el que había trabajado hasta la fecha. La película también supone el primer encuentro cinematográfico con Howard Shore, admirable compositor y arreglista que le acompañará en el resto de sus producciones y bandas sonoras.

En un principio, David Cronenberg debió entender bien el engranaje de este sistema de producción, pues se hizo con actores de bastante relevancia que le sirvieron de gancho para que las productoras le aprobaran el proyecto.

Consiguió convencer a la actriz británica Samantha Eggar para realizar el papel principal. Eggar se había hecho bastante famosa por sus intervenciones en diversas series de televisión y sobre todo por su interpretación en El coleccionista (1965) de William Wyler, por la cual ganara el globo de oro a la mejor interpretación en el Festival de Cannes de ese mismo año.

Cronenberg consiguió también que el actor Oliver Reed se sumara al equipo interpretativo de Cromosoma 3. Reed era también una cara conocida por el público internacional, además de estar asociada al movimiento del nuevo cine inglés, free cinema. El propio Cronenberg comentaba:

(…) ellos (los productores) querían actores de renombre. Fue algo así: ¿Quién quiere hacer esta película, tan extraña como es, y qué nombres atraerán a los distribuidores? ¿A quién nos podemos permitir que además tenga renombre cinematográfico?  El papel de Samantha Eggar sobre Nola Carveth era difícil de interpretar. Tuve muchas dificultades para conseguir a alguien que lo interpretara, incluso en Canadá”.

A pesar de conseguir actores de cierta fama para la película Cromosoma  3, ésta no dejaba de ser un proyecto dirigido por un joven relativamente desconocido todavía, así que la productora decidió no arriesgarse y asegurar la vía comercial por un camino que no agradó nada a Cronenberg.

New World Pictures (productora fundada por el realizador Roger Corman) vendió la película en América de una manera poco sofisticada. Desplegaron una campaña publicitaria que iba dirigida al mercado de autocines, etiquetando así a Cromosoma 3 como película de terror de serie B. Como consecuencia, se le privaba de una audiencia más amplia y esto serviría de cortafuegos para el propio desarrollo cinematográfico de Cronenberg.

El género de terror y su acomodado modo de distribución y exhibición, que tan conveniente fueron para las películas de Vinieron de dentro de… (Shivers) y Rabia (Rabid), empezaron con Cromosoma 3 a funcionar en contra del proyecto maduro de Cronenberg”, escribiría Chris Rodley en su libro de entrevistas a Cronenberg.

En Cromosoma 3, el matrimonio Frank (Art Hindle) y Nola Carveth (Samantha Eggar) vive separado. Nola está viviendo como paciente en la clínica del doctor Raglan (Oliver Reed) a causa de su falta de equilibrio emocional. El doctor Raglan se ha convertido en un reconocido terapeuta debido a su innovadora terapia llamada psicoplasma: en ella, el doctor hace revivir experiencias traumáticas del pasado del paciente escenificándolas y asumiendo en ellas los diferentes roles de las personas clave de su pasado. Durante las sesiones el doctor Raglan provoca a sus pacientes, intentando que estos exterioricen todo su odio acumulado. Como resultado de la terapia, el odio se va exteriorizando y dejando huellas en su cuerpo.

Los problemas vendrán cuando Frank recoja a su hija Candy para pasar con ella el fin de semana, pues se dará cuenta que Candy muestra signos de maltrato. Frank, enfadado, se dirige a la clínica para hablar con su mujer, pero el doctor le niega la visita. Frank consulta con un abogado porque no quiere devolver a Candy al lado de su madre y la deja mientras tanto a los cuidados de la madre de Nola. En la clínica Nola confiesa en una de sus sesiones que su madre la maltrataba y echa en cara la pasividad de su padre.

Mientras tanto, su madre es atacada y brutalmente asesinada por lo que parece una extraña y diminuta criatura. Frank, preocupado por su hija, intenta averiguar qué hay detrás de esa clínica tan extraña, pero los crímenes continuarán: el padre de Nola muere también asesinado en la casa de su ex mujer por otro extraño ser diminuto que carece de órganos sexuales. Más adelante, la propia maestra de Candy es asesinada por dos de estos seres durante sus clases, llevándose a Candy consigo.

El doctor Raglan decide cerrar la clínica y expulsar a todos los pacientes menos a Nola. Es entonces cuando Frank tiene la certeza de que algo raro se esconde en esa clínica e intenta ver a Nola. El doctor Raglan le explica que esas criaturas son manifestaciones del odio de Nola y que tienen a Candy en el ático. Para poder rescatarla es necesario que Frank hable con Nola y finja que quiere volver con ella, evitando que se enfade, pues las criaturas son la manifestación de su odio y atacarán brutalmente a Candy y al doctor si Nola no permanece tranquila.

Nola se acabará dando cuenta de la estrategia de su marido lo que la sumirá en un estallido de odio. Las criaturas atacan y asesinan al doctor, Frank escucha los gritos de su hija y viendo que es imposible calmar a Nola, acabará estrangulándola para salvar a Candy. Al morir ella, las criaturas dejan también de existir. Frank se lleva a Candy en el coche de vuelta a casa pero antes de que acabe la película la cámara se detendrá extrañamente en el brazo de Candy, dejándose entrever la manifestación de los mismos síntomas que tenía la madre.

La estructura de la trama en Cromosoma 3 es clásica, resultando esto una faceta bastante inusual en las películas de Cronenberg:

Cromosoma 3 es la película de terror más clásica que haya hecho: la estructura circular, el paralelismo entre las generaciones; la idea de que pienses que algo se acabó y de repente te das cuenta que acaba de empezar de nuevo. Es la clásica estructura de película de terror. Pero fue difícil de escribir: el material autobiográfico estorbaba, me llevó mucho tiempo pasar a través de todo eso”, explicaría en su momento Cronenberg.

El material autobiográfico al que se refiere lo forman el conjunto de circunstancias turbulentas por las que tuvo que pasar mientras ideaba, escribía y planificaba la película. Cromosoma 3 permanece hasta la fecha como la película más extrañamente autobiográfica y personal de David Cronenberg.

En el conjunto de entrevistas que concediera a Chris Rodley y publicadas en el libro Cronenberg on Cronenberg (1992) y que recogemos muy brevemente a lo largo de este artículo, explicaba el propio realizador:

Fue un guión que me atrapó y que insistía en ser escrito, (…) no creo que tuviera ninguna opción. Fue como la escritura automática (la parte automática estaba tirando de mí, más que escribiéndola). Fue mi guión más autobiográfico y fui muy compulsivo en la escritura”.

Cromosoma 3 hablaba de la psicoplasma, terapia basada en sus fundamentos en un proceso catártico exteriorizado y observable en el cuerpo humano. Para Cronenberg el proceso de escritura supuso otro proceso catártico que aunque funcionase a otro nivel, mucho tenía en común con las relaciones que mantenían los personajes de la película.

Cronenberg luchaba justo en aquellos meses de escritura del guión por la custodia de su hija Cassandra, proveniente de su primer matrimonio. Su ex mujer quería irse a vivir con una especie de grupo religioso en California y planeaba llevarse a su hija con ella. Fueron momentos difíciles que se plasmaron en el guión de la película. Al igual que el personaje de Frank, Cronenberg intentó evitar por todos los medios que su hija se fuera con la madre.

De hecho, en una de las escenas iniciales Frank recoge a Candy de la clínica. Esta escena está envuelta de una atmósfera intranquila que se filtra de manera tenue y ambigua: ¿Se trata de una escena habitual entre padre e hija? Sin embargo, el silencio entre la niña y el padre, los ademanes de ambos y la forma en que la cámara los recoge nos hace pensar que hay algo extraño, incluso da la impresión de que ese silencio obedezca a que se quiera evitar que las demás personas del lugar adviertan su presencia. ¿Está el padre llevándose a la niña sin permiso de la madre? Esta escena tiene un fuerte carácter autobiográfico. Cronenberg diría sobre su situación personal durante los meses de preparación de Cromosoma 3:

Recibí una llamada de mi ex mujer diciendo que había decidido por razones religiosas irse y vivir con esa gente amable en California y que se iba a llevar a Cass con ella. Yo podría verla por navidades y en situaciones parecidas. Ella se iba al día siguiente. Yo le dije: ‘De acuerdo, está bien, fantástico, buena suerte’. Colgué el teléfono y se lo dije a Carolyn (mi actual mujer) y fui al colegio y secuestré a mi hija. No fue realmente un secuestro, pero nosotros estábamos todavía compartiendo la custodia. Pude conseguir una orden que le impedía llevarse a Cass”.

El uso de material autobiográfico es un recurso que suele introducir Cronenberg en todos sus trabajos a nivel emocional: “En realidad, es un concepto tópico, pero no por ello lo suficientemente entendido; todo lo que haces es autobiográfico en el sentido de que está filtrado a través de tus experiencias y sensibilidad, especialmente si escribes tu propio material”. Dirá el propio realizador.

A pesar de que Samantha Eggar tuviera un gran parecido físico con su ex mujer, Cronenberg reconoce haber acertado en su elección de la actriz principal: “Samantha entendió realmente la película: ella decía que le recordaba a su propia infancia. Para mí esto significó que ella estuvo viendo pasar desde los elementos del horror fantástico, hasta los elementos psicológicos, los cuales son realmente los soportes básicos de la película”.

Lo que no sospecharía Samantha Eggar es que ella protagonizaría una de las escenas más repulsivas y fascinantes de la historia del cine. Cuando Frank intenta engañar a Nola para poder apaciguarla, diciéndole que quiere volver con ella, Nola empieza a sospechar. Al comprender que se trata de un burdo truco para recuperar a Candy, se destapa su bata de manera airada, mostrando un útero gigantesco y un sanguinolento y palpitante feto. Nola desgarra con sus dientes el cordón umbilical que une al feto con el útero y muestra orgullosa y desafiante la monstruosa criatura recién parida.

La escena en que Nola lame a la criatura para limpiarla fue censurada, pero el resultado fue muchísimo peor porque muchos espectadores pensaron que ella estaba devorando a su propio bebé y esto era mucho más perverso que lo que sugería Cronenberg.

En el mismo año en que se produce Cromosoma 3 se había realizado una película de gran éxito que trataba de manera sentimental los problemas de separación de una pareja y de la custodia de su hijo. Se trataba de Kramer contra Kramer (Kramer versus Kramer, 1979) protagonizada por Dustin Hoffman y Meryl Streep y que arrasó en la ceremonia de los Oscar. Kramer contra Kramer influye sobremanera, aunque de manera antagónica, en el joven director canadiense:

“(…) Cromosoma 3 fue mi versión de Kramer contra Kramer. Traté verdaderamente de llegar a la realidad, con una R mayúscula (película sólo para adultos), por lo que tengo un desdén por la película Kramer contra Kramer. Pienso que es falsa, dulzona. Hay momentos increíblemente ridículos que para mí son emocionalmente completamente falsos, si has pasado alguna vez por algo parecido.

Cromosoma 3 se mete en la pesadilla real, horrible, en la increíble vida interior de esa situación. No estoy siendo irónico cuando digo que pienso que es más real e  incluso más natural que Kramer contra Kramer. Me sentí tan mal. Fue tan terrible, tan hiriente. Es por eso por lo que tuve que hacer la película; quise hacerla lo más críticamente posible. Siendo filosófico y suave realizas otra película. La realidad necesita ser expresada, si eres crítico, en lo que son términos simbólicos. No puedo recordar si intenté realizar una versión de naturalidad más obvia, pero esto no me habría dejado satisfecho. No habría sido lo suficientemente catártico. Kramer contra Kramer tuvo una especie de final feliz, no así en mi versión sobre esa situación”.

José Manuel González Fierro en su libro David Cronenberg: La estética de la carne mantiene que aunque Cromosoma 3 sea una película de estructura clásica, a Cronenberg no le interesa mantener o respetar las constantes del género de terror, éstas son más bien una excusa ambiental. Lo más importante serían los elementos dramáticos que aparecen en la historia, por eso afirma que Cromosoma 3está más cerca del melodrama que del cine del terror.

En efecto, son los elementos dramáticos y melodramáticos importantísimos en la película, pero los elementos fantásticos no son sólo una mera “excusa ambiental”. Sin ellos la rabia y la exaltación cumplen un papel menor y sólo de recreación de una atmósfera. Sin embargo, es precisamente el proceso de ira catártica, por denominarlo de algún modo, el que imprime a la película de una extraña atmósfera tan hiriente como oscura.

Tanto los elementos melodramáticos, como los fantásticos funcionan de manera inseparable. Quizá por eso Cromosoma 3 sea una de las películas más queridas por los fans de Cronenberg. En ella se encuentran diálogos de impresión realista que se acoplan sin ningún tipo de disonancia dentro la trama fantástica:

“Cromosoma 3 fue verdaderamente una experiencia muy interesante y potente. Supuso para mí una satisfacción catártica de manera muy directa. Parte de la violencia de esa película fue muy catártica para mí a la hora de plasmarla en la pantalla, a la hora de plasmar los gritos y chillidos. Normalmente no utilizo muchos gritos ni chillidos, pues no los tengo en mi vida. No me gustan mucho. Pero este era un buen material. Realmente funcionaba. Verdaderamente me sentí sereno y con control durante el rodaje: el material insistía para que fuera realizado de una manera muy personal. Está tan cercano a la autobiografía más literal, como jamás he llegado. Espero no volver a estar tan cerca otra vez”. explicará Cronenberg.

Si Kramer contra Kramer se convirtió en el referente antagónico de Cromosoma 3, la película que sí supuso una influencia de carácter positivo fue Planeta prohibido (1956). Una película de género fantástico y ciencia ficción, en la cual sus protagonistas aterrizan en un planeta donde vive un doctor, su hija y un robot. En este planeta había vivido anteriormente una civilización que se extinguió: los Krell.

Los protagonistas se tienen que enfrentar a fenómenos extraños y horribles que no son sino la manifestación física del subconsciente del doctor. Los Krell habían creado un artilugio que amplificaba y materializaba el pensamiento, sin embargo no tuvieron en cuenta el carácter destructivo del propio subconsciente. Esto les supuso su destrucción y hundimiento como civilización. Cronenberg nos comenta la relación entre ambas películas:

Mi sentimiento o impresión general era que el tipo de furia que Nola poseía era de tipo universal, asexual. Su furia pasa a través de ciertas categorías morales, de tal forma que las criaturas resultantes eran primarias, cercanas a lo fetal, cercanas a la carencia de forma. Simplemente pura ira. No me di cuenta de que la película tenía una premisa similar a la de Planeta prohibido hasta que no elegí el nombre de la escuela (Escuela Krell). Entonces me di cuenta de la conexión: criaturas provenientes del subconsciente, haciendo de lo mental algo físico. Esto es realmente de lo que tratan Cromosoma 3 y Planeta prohibido. Esta película me había impresionado cuando era niño. De hecho, las criaturas son encarnaciones de mi propia ira, mi furia, culpabilidad y decepción”.

Cromosoma 3 fue una película decisiva dentro del desarrollo de Cronenberg como realizador. La manifestación y exteriorización del subconsciente, con todas las facetas terribles que esto pueda conllevar, se mantendrá como una constante en toda su filmografía.

Escribe Laura Bondía

publicado en: http://www.encadenados.org  revista de cine

 

 

 

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~ por elmiradornews en 21 noviembre, 2011.

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