Sin identidad (Unknow Identity)

La sombra de Hitchcock es alargada     

(crítica publicada en encadenados)  

Equipo de la película durante la Berlinale. Foto: Bondía

El realizador español Jaume Collet-Serra presentó en la pasada Berlinale su última película, titulada en original Unknown Identity. La película está protagonizada por Liam Neeson, Diane Kruger, Aidan Quinn, Bruno Ganz y Frank Langella, entre otros buenísimos actores de reparto alemanes como Sebastian Koch, más conocido quizás en España por su papel en Das Leben der Anderen (La vida de los otros, 2008).

En Unknown Identity el doctor Harris (Liam Neeson) acude a Berlín por invitación para participar en un prestigioso congreso científico, cuando a su llegada sufre un gravísimo accidente de coche. Al despertar del coma descubre con horror que su mujer no le reconoce y que otro hombre (Aidan Quinn) ha ocupado su lugar, no sólo en su profesión, sino también en su matrimonio.

En el pase de prensa de la película en la Berlinale Palast ocurrió algo del todo inusual: los periodistas se olvidaron de su función de críticos e informadores y aplaudieron en las escenas de acción, sobre todo en aquellas donde calles bien conocidas y partes de edificios emblemáticos de la ciudad de Berlín salían por los aires. Hay que decir que fueron sobre todo los periodistas alemanes los que más aplaudieron.

En la rueda de prensa que tuvo lugar después de la proyección nos comentaba Jaume por qué se decidió por la ciudad de Berlín para rodar su película: “La historia del libro en la que está basada la película tiene lugar en París, (…) cuando llegue a Berlín vi que la ciudad era muy interesante históricamente y nuestra película trata la historia de una persona que busca su identidad. Tuve la sensación de que la propia Berlín tenía muchas cosas que ofrecer en ese sentido. Es una ciudad que también busca su identidad, hablando arquitectónicamente y fue fácil encontrar lugares que precisamente expresaran por lo que el protagonista estaba pasando”.

La influencia de Hitchcock es palpable en toda la película, aunque quizá sea mi gran afición por Hitchcock lo que me haga ver al doctor Harris como una especie de Roger O. Thornhill inverso, pues el papel que interpretara Gary Grant en Con la muerte en los talones recorre precisamente el camino opuesto al de Harris. A Roger O. Thornhill se le atribuye, sin él pretenderlo, una identidad falsa. Al doctor Harris, por el contrario, se la roban. Ambos tendrán que recorrer lo indecible para probar su verdadera identidad y ambos se verán envueltos en una trama de espionaje y suspense.

La influencia de Hitchcock es palpable en toda la película, aunque quizá sea mi gran afición por Hitchcock lo que me haga ver al doctor Harris como una especie de Roger O. Thornhill inverso
foto: por cortesía de la Berlinale

Además el Berlín que se representa es un Berlín que a mí me recuerda un poco al de Cortina rasgada. Naturalmente en un sentido figurado, en el sentido en que para los protagonistas la hostilidad de la ciudad se muestra de manera muy directa. Ellos tratarán de buscar cobijo entre sus frías y adversas calles y estaciones, sin llegar a sentir seguridad en ningún lugar.

El propio Collet-Serra comentaba: “Hitchcock es siempre una gran influencia, pues soy un gran fan de su trabajo. Me gusta ese tipo de cine, me gusta el thriller. Lo que quizás recuerde mas a Hitchcock en esta película es el hecho de poner a un hombre normal en situaciones atípicas. Esto es naturalmente una referencia que no se puede obviar (…) y un par de escenas son ciertamente un homenaje a sus películas”.

A pesar de que la película se toma alguna licencia y mezcolanza extraña que seguramente será objeto de crítica cuando se estrene es España, y a pesar incluso de que en algunos momentos se pueda hacer un tanto previsible para un espectador avezado, uno disfruta viendo este film.

Jaume nos comentaba a los periodistas presentes que tuvieron muy poco presupuesto comparado con otras grandes producciones. En las escenas de acción intentaron sacar de estas limitaciones el mejor provecho: “Nosotros encontramos la manera de colocar la cámara lo mas cerca posible de los personajes y dejarla allí todo el tiempo. De todas formas no tuvimos dinero para hacer otra cosa y esto funcionó, y funcionó porque el publico siente la tensión (..) no hubo ninguna green screen o blue box, las escenas de persecución de los coches fueron reales y esta sensación tan real se transmite al espectador”. Jaume comentaba cómo en muchas de las escenas en las que los coches patinan o se arrojan por los suelos, Liam y Diane permanecieron dentro y “sus expresiones eran tan reales que no hubo necesidad de actuar”.

Para mí los mejores momentos de la película son aquellos en los que Bruno Ganz interpreta a un antiguo oficial de la Stasi. Ganz trabaja con una mezcla de ironía y amargura también, algo nada fácil, si se piensa que el tema de la Stasi es todavía un tema muy controvertido dentro de la sociedad alemana.

Laura Bondía

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~ por elmiradornews en 19 marzo, 2011.

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