La mujer que dirigió el servicio de Espionaje alemán contra Francia

Ripont (Francia). Grupo de asalto alemán. Primavera 1917.Imagen: Bundesarchiv

   1914, Europa se tambalea por el inicio de la Primera Guerra Mundial. La neutral Bruselas permanece ocupada por los alemanes como zona estratégica por su proximidad a Francia. En un edificio de la administración alemana numerosos informes van pasando de despacho a despacho con gran rapidez. Se tratan de informaciones que examinan las actividades de las tropas enemigas. Nos hallamos en los despachos de los servicios de información alemana, unos servicios de inteligencia todavía en sus comienzos . Entre todos los informes destacan por su precisión y análisis los firmados con el nombre de un tal alférez Schragmüller. El capitán al mando quiere conocer en persona a su autor. Al convocar una reunión su sorpresa será grande al ver ante si a una mujer de apenas 27 años.

Elsbeth Schragmüller será conocida después por los franceses bajo el apodo de “Mademoiselle Docteur” y se convertirá en la primera mujer que dirija el Departamento Alemán de Espionaje contra Francia y la primera que dote a los servicios secretos de una mejor conexión y organización.

No sabemos cuanto hay de cierto en esta escena que acabamos de presenciar, pues proviene de la novela Spionage que Hans Rudolph Berndorff publicó en 1929 basándose en la biografía de Elsbeth Schragmüller. Esta novela tuvo éxito y de ella se realizaron varias obras de teatro y algunas adaptaciones cinematográficas. Estas últimas son responsables de que la biografía de Elsbeth Schragmüller se rodeara de un halo de misterio y suspense que probablemente poco tuviera que ver con la realidad.

No es fácil hallar datos biográficos de esta extraordinaria mujer debido a la discreta vida que llevó y también a la dificultad que supone distinguir los hechos reales de los literarios.

Para entender mejor el papel que Schragmüller desempeñó en la historia del espionaje debemos saber que el Servicio Secreto alemán antes de la Primera Guerra Mundial estaba escasamente organizado y no llegaba a la talla de otros servicios secretos europeos. No se podía hablar todavía de un sistema de espionaje organizado. Los pocos espías que se enviaban al extranjero no estaban ni suficientemente equipados, ni preparados y muchos de ellos fueron detenidos incluso antes de que realizaran acto de servicio. Aquellos que no eran detenidos carecían de apoyo externo. Poco a poco los alemanes fueron viendo la inmensa importancia que tenia una buena organización y una mejor consolidación de las comunicaciones.

Además la Primera Guerra Mundial introducirá una nueva manera de entender la lucha que poco tendrá que ver con los conflictos pasados. El armamento pesado y sobretodo el ejército de aire supondrán la entrada de la modernidad en el campo de batalla, con ellos se llegará a un grado de violencia hasta entonces jamas imaginada. La guerra ya no solo se libraría en el campo de batalla y por ello se hacía indispensable un servicio secreto más conforme a los nuevos tiempos. En este ámbito la aportación de Elisabeth Schragmüller será de suma importancia.

Elsbeth Schragmüller nace en Westfalia en 1888 siendo la mayor de cinco hermanos. Su padre proviene de una antigua familia militar y su madre de una familia noble de Hannover. Elisabeth pertenecerá a la primera generación de mujeres que estudie en la universidad. Se matriculará en ciencias políticas en las universidades de Berlín y Friburgo, obteniendo su doctorado en 1913.

Al estallar la primera guerra mundial Elsbeth se decide a ayudar de una manera más activa. A ella no le basta con ser una de las miles de mujeres que se agolpan en las estaciones llevando agua a las tropas que atraviesan la ciudad de camino al frente. Así, que se hace con un permiso logrando llegar a Bruselas a pesar de los riesgos. Debido a su persistencia y tenacidad consigue hablar con el mariscal de campo von der Goltz alojándose en su mismo hotel y este en vez de enviarla de vuelta a casa, le concede un pequeño puesto. Allí tendrá que evaluar y analizar la información de la correspondencia incautada entre los soldados belgas y sus familiares, un trabajo más bien de tipo administrativo. Sin embargo, ella buscará indicios de alguna posible ofensiva en la costa belga por parte de los ingleses, ya que los alemanes temían la perdida del cerco de Amberes con la llegada de tropas inglesas. En seguida llama la atención la buena calidad de sus análisis e ideas y en un corto plazo de tiempo la trasladan al „Servicio de Información“ en la central de Bruselas: „Aqui tuve en seguida la sensación de participar en un trabajo de muy diferente carácter que estaba directamente envuelto en los grandes acontecimientos de la Guerra Mundial“, escribe Schragmüller años después, „ No tenia idea de que este nuevo destino pertenecía al alto mando y constituía uno de sus puestos más avanzados. No sabía el importante campo de actividades que se le tenia encomendado y difícilmente me pude imaginar la responsabilidad que yo misma tendría durante la guerra“

La labor de Schragmüller fue diversa, destacando sobretodo: la formación e instrucción de nuevos agentes, el aseguramiento de las vías de comunicación y el análisis y evaluación de la información.

Al alcanzar la dirección del Servicio de Espionaje en la zona de Bélgica y Francia, Schragmüller realizó también la instrucción del agente H 21. En los informes esta cifra pertenecía a una de las espías más famosas de todos los tiempos: Mata Hari. Schragmüller la aleccionó en los secretos más básicos de un buen agente.

El historiador Janusz Piekalkiewicz escribió en su libro Weltgeschichte der Spionage (Historia universal de espionaje):

Es sorprendente que una mujer que en un principio ni siquiera sabia lo que en realidad significaba la denominación de „Servicio de información de la guerra“ (kriegsnachrichtenstelle) alcanzara al poco tiempo una posición tan autónoma, cosechando a la vez éxitos que harían sombra al trabajo de la mayoría de sus colegas varones. La carrera en el oficio del espionaje de esta mujer callada y discreta no ha encontrado parangón en la historia contemporánea“.

El servicio secreto francés, ingles y americano no conocían la identidad de “Mademoiselle Docteur”, pero conocían las actividades de esta mujer por los interrogatorios a los agentes enemigos capturados. El apodo de „Docteur“ proviene de su titulo de doctorado y no como falsamente se ha dicho, realizando operaciones médicas a los espías enemigos.

Schragmüller tuvo la brillante idea de establecer una organización de agentes desertores. Pues se dio cuenta de que un gran número de soldados franceses desertaban en el frente. Bajo estos desertores no debía ser difícil encontrar gente adecuada y dispuesta a volver para realizar las misiones mas peligrosas. Estos desertores se encargarían a su vez de reclutar a otros. La organización tuvo un gran éxito y contribuyó en gran medida a desmoralizar la armada francesa. Curiosamente los agentes desertores eran incluso mas honestos en su trabajo que otros agentes alemanes. Schragmüller se dio cuenta de la importancia de reclutar a civiles que tuvieran acceso a lugares o puestos estratégicos clave, algo que hoy en día damos por supuesto .

Después de la Primera Guerra Mundial su salida de los servicios secretos llega a ser tan discreta como lo fue su recorrido profesional y decide continuar con su carrera académica. Regresa a Friburgo con su antiguo tutor de tesis y se convierte en la primera mujer profesora asistente de la Universidad. A lo largo de su recorrido académico publicará algunos artículos de economía y política que todavía hoy se pueden consultar en las universidades alemanas. A finales de los años 20 su carrera se interrumpe por razones que no se llegan a saber y se muda a Múnich con su familia. Su padre morirá unos años después . La familia padece dificultades económicas y una enfermedad grave de la madre lo complicara todo aun mas. Elsbeth solicitó una pensión por el tiempo trabajado durante la guerra, aunque no sabemos si se la llegó a conceder. Elsbeth sobrevivió sólo seis años a su padre y fallece en su vivienda de Múnich en 1940 de lo que algunos autores suponen fue una tuberculosos osea.

Es muy probable que si hubiera vivido más tiempo se hubiera comprometido a continuar su trabajo en los servicios secretos durante la Segunda Guerra Mundial. Por suerte para los aliados esto no llegó nunca a suceder.

Laura Bondía

 publicado también en el reservado.es

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~ por elmiradornews en 19 julio, 2010.

Una respuesta to “La mujer que dirigió el servicio de Espionaje alemán contra Francia”

  1. […] La mujer que dirigió el servicio de Espionaje alemán contra Francia elmiradornews.wordpress.com/2010/07/19/la-mujer-que-dirigio-…  por irena22 hace 2 segundos […]

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