El inventor Mark Twain

 

Eran en las orillas del rio Mississipi, cuando todavía se podían ver aquellos barcos a vapor movidos a palas, donde se desarrollaban las idas y venidas de un muchachito perspicaz y de ojos brillantes que se dejaba acompañar de un esclavo llamado Jim. Lo que le faltaba en modales, le sobraba en ingenio y capacidad para meterse en lios. Mark Twain escribiría las aventuras de Huckleberry Finn en 1884, aunque muchos recordarán a Huck Finn por las diversas versiones cinematográficas que se han sucedido casi desde los inicios del cine.

El 21 de abril se cumplen cien años de su muerte y este ingenioso autor , no menos sagaz que su personaje „Huck“, sigue siendo una figura clave dentro de la literatura americana. A partir de Twain, muchos autores seguirían su influencia, haciendo protagonistas de sus novelas a personajes sencillos y cotidianos, algo que hoy nos parece del todo evidente.

Los relatos de sus viajes, su experiencia con las gentes y su visión tan irónica y mordaz, harían de él un autor tan querido, como polémico.

La vertiente más poco convencional, y quizás la menos conocida, es la de su interés por la ciencia, los avances tecnológicos y su caracter empresario. Mark Twain llegó a registrar la patente de tres inventos diferentes: una especie de bandas elásticas para usar con medias u otro tipo de prendas de vestir, un album con páginas autoadherentes y por último, un juego de mesa educativo sobre acontecimientos históricos.

Este interés por la ciencia le llevaría a conocer y hacerse buen amigo de Nikola Tesla, el inventor por antonomasia, más avanzado a su tiempo y que lamentablemente se vería mezclado en reyertas con Edison.

Su caracter empresario le llevaría casi a la bancarrota al invertir medio millón de dólares en una fallida máquina tipográfica. Salió del mal paso gracias a los discursos y conferencias que realizó varios años por Europa.

Hemingway diría de él: „ Toda la literatura americana desciende de un libro de Mark Twain llamado las aventuras de Hucklebery Finn. Anterior a él no hubo nada y posteriormente no habría nada que lo equiparara“

Tom Sawyer y Hucklebery Finn fueron dos de los primeros libros que yo leí de pequeña y aunque con el tiempo, fuí sumando más leturas, pocos libros dejaron tanta huella.

Laura Bondía

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~ por elmiradornews en 19 abril, 2010.

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